Restaurante DiverXo: ¡Si pueden, vívanlo¡

Afrontar la comunicación de una experiencia me lleva al análisis, el cual se complica  cuando lo experimentado no tiene referente. Este es el caso que nos ocupa; el del Restaurante DiverXo.

Ocho  expresiones para describir DiverXo, su filosofía, sus representaciones.  Sí, representaciones, actos,  porque no son platos, son secuencias de platos sobre un lienzo que hacen crecer exponencialmente las sensaciones vividas.

  1. Visión: Para decidir ser diferente; para crear de verdad, sin referentes. Para trazar un camino que seguir.
  2. Imaginación: Para crear un mundo propio, el “suyo”, el DABInZiano. Para crear de esta forma, se necesitan capacidades multidisciplinares, evolucionar, romper, ¿Sería Leonardo Da Vinci en su día un provocador? Creo que sí; Dabiz ya lo es para ir reinventándose año a año.
  3. Intensidad: Quizás la palabra más definitoria. Durante cuatro horas y media, no hay descanso; el ritmazo es brutal; las sensaciones sápidas trepidantes,  el tiempo es para aprovecharlo. “No hay paz en Diverxo”; “El Cirque du Soleil de un gourmet”
  4. Evolución: La de los platos, con su dinamismo, su sorpresa, su avance, su crecimiento multidireccional.  Te preguntas más de una vez: “¿Y ahora qué?”. La de Dabiz como cocinero; exponencial en las últimas visitas.
  5. Desorden armónico: Todo está milimetrado, para que nada falle, pero con una cercanía jovial, de aparente desorden.
  6. Democracia: Relativa a las reservas: El mismo procedimiento para todos; 30 días antes se abre el telón. También a la sala; por cada mesa pasan diferentes camareros, cocineros; nadie sirve tu mesa, lo hacen todos. Y finalmente a la presencia del propio Dabiz, él está siempre, por lo que las diferencias de lo que se produce en cocina son mínimas..
  7. Intercambio: Permutación de papeles en los ingredientes, un mismo ingrediente viaja de principal a secundario, y viceversa. Un producto caro como secundario de otro mucho más económico. Todo se puede cambiar.
  8. Protagonismo: Para el comensal, con los cubiertos para que también podamos ejercer de “artistas” mezclando ingredientes con la paleta. La invención de la “paleta del comensal”.

Desde el punto de vista de la cocina de Dabiz, este gran festival gastronómico nos provoca calificativos como radical, único, diferente, ibérico-asiático, creativo, técnico, sabroso, multisápido,…

Acto 1: El dulce, el yodo, y viceversa.

1.1. Coco + guiso ligero acidulado de pochas, berberechos y zamburiñas : Fresco, ligero, dulce con toques yodados.

1.2. Sardinas con jalapeño, y emulsiones de mejillones en escabeche, pochas y  coco joven: Marino, aumenta el sabor según quien sea el protagonista del plato. La fruta, ó el mar.

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Acto 2: La potencia.

2.1. Kimchi de fresas de Aranjuez, yogur, y café con chipirones a la llama del wok : ¿Qué ingrediente es el principal?; ¿Es alguno de ellos? Para mí la potencia de sabor del “kimchi”. Picante, salado.

2.2. Arroz rojo japonés inflado (guarnición).

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Acto 3: La intensidad, lo caro como superfluo.

3.1. Caldo de perdiz escabechada, anguila ahumada, y fideos de mar (angulas) con corazón de tomate. Corteza marina: Densidad, el mismo bocado con y sin tomate para comparar su aportación fresca. Las angulas como elemento superfluo  de textura.

3.2. Sándwich de perdiz y angulas: Bocado único, la intensidad desciende, se relaja. Ligeramente pasado de curry.

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Acto 4: El amago.

4.1. Carrillera glaseada al jengibre con ceps, albahaca y guisantes: ¿Carne ó pescado? ¿Mar y montaña ó solamente mar? Grasa melosa.

4.2. Dimsum de patata canaria y tuétano: Siguiendo con la potencia sápida, quieres grasa, toma dos tazas. Me relamo.

Atun_post_redActo 5: Estética

5.1.  Posticker Shangai de pato con kétchup de tomates árbol, aire de zanahorias, y zanahorias baby moradas. Posiblemente el plato que dejará menos recuerdo. Colorista, arquitectónico.

5.2. Lenguas de pato bravas. ¡Vivan los pinchos gore¡

Acto 6: Melosidad extrema.

6.1. Cococha de merluza al pil-pil de foie, y perrechicos: Bocado para la historia, nunca te olvidaré. Combinación mágica. Pil-pil con esa grasa del pato “sobrante”.

6.2. Espuma de rábano horse raddish y finger lime australiana: Frescor, hay que limpiar la boca, que si no nos vamos a enterar del acto 7.

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Acto 7:  Delicadeza y brusco final.

7.1. Espárrago blanco a la mantequilla negra, piel y escamas de salmonete, y emulsión de leche de oveja: El espárrago es el claro protagonista, porque el pez solo sala, y la mantequilla y la lecha arropan como cuando éramos pequeños.

7.2  Cierva: El plato evoluciona, y tu boca también, antes de pasar al yodo, un paseíto por la proteína animal.

7.3: Tosta de hígado de salmonete: Vete preparando para lo que viene; es un preámbulo del acto 8.

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Acto 8: Permutación.

8.1. Carabinero, y espinas de salmonete: Punto crudo, foco en el producto.

8.2. Salmonete frito, y glaseado en vino tinto chino con cabeza de carabinero: El salmonete revestido de una densidad casi anti-natural tras ese glaseado, el final con el foco en el sabor yodado para tener un orden de menor a mayor potencia.

Salmonete_post_redActo 9: El engaño.

9.1. Lecho de enebro, berro, acedera y chufa china, patata souflé.

9.2  Chuletón asado al momento y arenque. Ni es chuletón ni está asado al momento, se trata de carrillera, y alcanza un punto superlativo después de 112 horas. De nueva se sustituye la sal, por partes de pescados.

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Acto 10: La tierra, los pastos.

10.1. Molleja de ternera moruna a la llama, colmenillas, y coles de bruselas: Grasa, proteína.

10.2: Sorbete de yuzu: A limpiar.

10.2. Mollete de rabo de toro, y huevo de codorniz. Densidad ibérica.

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Acto 11: Apoteosis; ritmo, intensidad.  Cocido pata negra shabu-shabu

11.1. Carpaccio, salsas, y olla shabu-shabu: Fusión ibérico-asiática.

11.2. Bola cocido: Concentración.

11.3. Col china con panceta: Contrapuntos

11.4. Tomate, mostaza y fideos de palo cortado: Técnica

11.5. Oreja y camaroncitos: Atrevimiento

11.6  Caldo, garbanzos fritos ( Te quiero mamá), arroz, minipuerros y tamarindos: Densidad balanceada, recuerdos.

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Dabiz dice que en DiverXo no hay postres, es un palabra prohibida como en la MTV, fuck. Según él los cerdos tienen alas, para mí los platos menos salados casi vuelan, levitan, se levantan , flotan por su ligereza, porque son etéreos, no pesan…

Acto 12: Arquitectura

12.1 Ensalada de piña y anisados: Textura, verticalidad, limpieza, pero sobre todo belleza.

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Acto 13: Atrevimiento

13.1 Tomate, nueces cantonesas, cinco especias chinas y cerezas con jengibre: Jugando a utilizar un aperitivo, la verdura que se sazona, como fruta que se endulza. Ingenio, fuerza, creencia en uno mismo.

2ºpostre_post-red Acto 14: Olfato

14.1. Albaricoque con jazmín, leche de oveja, haba tonka y bergamota: Final olfativo, ácido, risueño, infantil con esa crema de leche de oveja ripollesa.

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Si pueden ¡vívanlo¡

Esta es una de esas veces que uno sale tocado de un restaurante, casi enamorado por la propuesta gastronómico, y hay que ser agradecido…

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Casa Gerardo: “Clasico´s Collection”

Todo empezó en fechas anteriores a Medrid Fusión cuando Marcos Morán colgó en una red social un conjunto de fotos de platos históricos de Casa Gerardo. Contacté con Marcos para vivir una experiencia similar; viajando en el tiempo para probar y recordar los mejores platos del dúo Morán. Una comida en Casa Gerardo el 9 de Julio de 2010 acabó de despertar mi pasión gastronómica; por lo que no podía dejar escapar la oportunidad de profundizar en su cocina.

Ocasión para disfrutar de este menú con parte de mi familia, lo cual hace el evento doblemente especial, intentar provocar que otros disfruten. Se nos acomoda en el comedor de decoración moderna que existe con vistas a la cocina de CG, siendo este emplazamiento parte de la experiencia por visualizar el trasiego y porque Pedro y Marcos de alguna forma también son un pequeño espectáculo. Mientras el restaurante está lleno, en la cocina se respira silencio, concentración, tranquilidad, poca presión. Da gusto escuchar el cante de comandas, y el visionado del emplatado final.

El menú sugerido se puede clasificar en 4 tremendos actos:

  • 1) Aperitivos ¿Dónde está comiendo usted?
  • 2) El Mar Cantábrico, la verdadera despensa
  • 3) Toda una vida (los guisos)
  • 4) Dulce Final, menos mal.

Comenzamos con la fase de aperitivos; ¿Dónde está comiendo usted?

Coctél sólido de manzana (2008): sal maldón, menta, licor infusionado. Refrescante.

Chips de fabes fritas (2005). Snack rural, las “asturian” chips.

Bocadillo crujiente de quesos asturianos (2000): Hojaldre dulce, salado, y mezcla quesera. Toques azules. Sandwich de quesos_red

Chupito de crema de nécoras (1960). Anda –ricas, Anda-ricas. En el 60, ¿ya se tomaban chupìtos?. ¿Quién renovó la cocina asturiana?

Cebollita rellena de pisto de bonito (1986) . Un solo bocado, a explotar en la boca. ¡Peeeeeeeeeedro¡

Croquetas de Compango (1998): Imprescindibles, tienen vida. Ya son un clásico eterno.

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Este comienzo es muy dinámico, los aperitivos llegan a gran velocidad, y se van degustando rápidamente. ¡Vaya forma de empezar¡.

Pasamos al segundo acto: el Mar Cantábrico es la verdadera despensa. Acto más largo, marino, el mar como tenor y la tierra acompaña. El producto encumbrado, cocinado lo justo, escoltado con maestría por los secundarios terráqueos.  Con una pizquita de marketing, estos señores serían los chefs del mar Cantábrico.

Bogavante en sopa de corazones de tomate (2002): Manzana, calabacín, el alma de los tomates y el cuerpo del bogavante cocido en su punto. Cuchara liviana, el lujo del crustáceo con la huerta humilde. Tengo dudas de dónde está el placer. La sopa acompañada de yemas de espárrago, almendras, nabo.Con los tomates se alcanza el cielo. El producto, la selección, el saber.

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Navaja en grasa de almendras (2007). De buzo, es decir pescadas por submarinistas; gran tamaño. Cocción reducida, textura no para todos los públicos. Sin entusiasmar.

Almejas a la marinera de otra manera (2002). Pero de qué manera, salsa verde que sabe mucho al molusco. Concentración de único sabor, buscando la esencia. Para comprar litros de salsa. ¡Espectacular¡

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Quisquillas a la brasa con vinagreta de rosas y pistachos (2008). Estética colorista, cabezas braseadas, mientras los cuerpos menos hechos se mezclan con una picada de rosas, pistachos y pan, aderezando este conjunto un polvo de pimentón de la vera. Sobresalientes  las testas, deleite chupóptero, sabores yodados, no os olvidaremos. Para degustar sin parar. Cometí el error empujado por el ansia de comer las ocho cabezas  antes, lo cual mitiga de alguna forma el conjunto posterior. Se podría indicar desde el servicio una forma de de cómo degustar el plato.

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Y pasamos a un plato al cual tenemos un especial cariño, Ahumados (2010). Con este bocado en la fecha señalada (julio 2010) , quisimos felicitar al cocinero, y salió Marcos, y nos liamos a hablar, y salió Pedro, y seguimos hablando, porque Pedro habla también :-) (puro marketing directo).  Este plato es de ese grupo que denominamos sencillez compleja, la sustitución del compango por unos ahumados marinos, anguila y huevas, y encurtidos, cebolleta y finos aros de piparrak. A estos “ahumados” se le agrega el caldo de la fabada, y se genera esa magia que uno no espera, la conjunción de dos ingredientes que casan a la perfección. La fascinación de la mezcla perfecta.

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Y es el momento en este acto de D. Pedro Morán, que quiere enviarnos un mensaje en forma de Merluza con vinagreta de manzana, tomate y calabacín (1984); ó creíais que aquí solo ha cocinado Marcos. Casi treinta años de plato, quien tuvo, retuvo. Equilibrio arriesgado con ese vinagre de arroz y los toques más dulces del resto de verduras y frutas. No la olvidaremos.

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Iconos del menú degustación de CG, los salmonetes, en todas mis visitas han estado y estarán. En este caso, el hígado y su salmonete…esencia y patatas (2007) . Lomos grandes, ejemplares cercanos a los 400 gr, servidos totalmente desespinados  con guarniciones que son pequeños trazos cremosos, patata y tandoori en este caso. De punto perfecto, cocinado a baja temperatura en aceite a 60ºC. Se saborea el pescado en todo su esplendor. Pero esta vez, teníamos una sorpresa, tras el bisturí del cirujano HigadoDesalmonete_redmarino, se nos despliegan los hígados en cuchara ligeramente atemperados, casi crudos: el foie del mar, grasa marina en boca, concentración sápida, una cucharada que equivale a yo que sé; y ahora tras comer esto, ¿ qué hacemos?.  Como el rock duro, esto no es para todos los públicos, la piel como escarpias. De pequeño me daban 2.

Salmonete3

Y de esta forma termina, “El mar Cantábrico, nuestra verdadera despensa”. Final de calibre, porque nos esperan la última fase salada: “Toda una vida”. Los guisos que comienzan con un capricho en forma de callos y siguen con la reina de CG, la fabada de Prendes.

Tenían ocasionalmente callos, y se añadieron al menú, por nuestra petición y su gentileza. Una tapa individual para degustar. Nos cuenta Pedro que en Asturias se pican en trozos más pequeños, por lo que a nuestro parecer se gana público, pero se pierde esa textura inconfundible que a los calleros nos agrada mucho. Buenos.

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Y pasamos a los cimientos de esta casa, la fabada (de toda la vida). Tras seis aperitivos y siete platos, llega ella, su presencia embarga, asusta ligeramente a estas alturas. Como dice Marcos, la más moderna de las composiciones, parecería esa mujer eternamente joven que guarda sus curvas en toda su plenitud. Se hace hueco donde sea, para poder llegar hasta ella y se degusta. Ligera, fabe mantecosa, con un toque más rojo y menos espeso en el caldo que las últimas veces. Creo que como esa mujer que describíamos, la fabada de CG se retoca para mantener su sabor conocido pero juvenil.

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Al último acto: Dulce final, “menos mal”, llegamos tremendamente justos. Comenzamos con la mandarina al óleo (2004): aceite, zumo de mandarina que provocan densidades, niveles, y helado de piña asada. Muy refrescante, ideal para el momento. Repetiríamos.

MandarinaloleoMandarina3Y finalizamos con dos composiciones alrededor del postre asturiano por antonomasia cómo es el arroz con leche. Por una parte,  la torrija de pan requemado con helado de arroz con leche (1996) y la crema de arroz con leche requemada de Prendes (toda la vida). El helado de arroz es sencillamente genial, la crema de arroz leche, pues que se puede decir que no se haya dicho, elevada densidad provocada por el número de litros de leche que se usan,. (1 kg de arroz -13 l de leche ordeñada esa misma mañana.) . Acabar por dónde hemos empezado, por la tierra, por Asturias.

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Fenomenal servicio gestionado por Daniel González Ruiz en la amabilidad, palabras, trato, elección de los vinos y sidras. Destacando una sidra dulce de postre de unos 10º denominada Valverán 10 Manzanas.  Atento a que tuviéramos de todo, haciéndose oír con silencios a la hora de presentar un plato. Escuela y experiencia.

Hay ciertos restaurantes de los que uno se encariña, por cómo se come, y por quién te da de comer. Gracias Familia Morán Quirós por esta “Clasico´s Collection” que no olvidaremos. ”Siempre me quedará Prendes”

Dirigiendo la cocina, tanto monta monta tanto, Pedro ó Marcos

padre e hijo, tradición ó innovación, pero ¿Quién es qué?

¿Quién lo sabe? ¿Hace falta? No, hemos venido a DISFRUTAR.

PedroYMArcos

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Nácar: Cuando la ría de San Vicente brilla.

Nácar es la nueva aventura de Oscar Calleja (1 estrella Michelin- Annua) para sacar más partido a probablemente el mejor entorno de restauración de Cantabria. Los tiempos obligan, la oferta se tiene que adaptar a los bolsillos y Oscar tiene el espacio suficiente para poder cubrir dos propuestas: la gastronómica (Annua), y la bistronómica, más informal con un ticket medio mucho menor.

Si la climatología es buena, y el cielo está despejado, la terraza donde se puede comer es una auténtica delicia, el mar a tus pies, y a la izquierda, más mar, más agua, más paz, más relax. En este caso, hemos llegado a eso de las 21:00 con el tiempo suficiente para tomar una cerveza viendo anochecer. Excelente forma de comenzar, ya que uno entra a comer con la relajación ya digerida.

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Nos decidimos por el menú degustación que comienza con croquetas  de jamón y los tacos de carnitas “Pasión por México”.  Las primeras suaves, probablemente mejorarían con un poco más de sabor, pero muy buenas en cremosidad. Los tacos sabrosos en el contenido, mejorable en el continente (tortilla). Con un muy ligero punto de picante, se pueden convertir en más alegres, ya que se dispone de algo más chile aparte. Oscar junto con parte del equipo ha estado asesorando un restaurante en México denominado Maldito Noviembre, además de pasar nueve años de su infancia en el país centroamericano, lo cual se nota en algunos de sus platos.

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Pasamos al Pulpo a la brasa con alioli de tinta de calamar, cenizas y palos. Una pata de pulpo en su punto con un alioli ligero, que recuerda en su sabor tanto al ajo como a la tinta, mezclar pero seguir distinguiendo. Además se acompaña por unos pequeños palos negros que dan ciertos toques crujientes y ahumados, dando un toque de distinción al plato. Para repetir.

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Se continúa con un arroz con pato, alioli de frambuesa y su piel crujiente. Para nosotros  el plato de la noche. El pato desmigado, junto con verdura cortada en dados muy pequeños, facilitando la ingesta, la piel puede ser tomada con las manos como una especie de chip de pato; y el alioli de frambuesa le aporta un toque refrescante que resulta agradable. El cereal en un punto perfecto, y realizado sobre un fume de fondo oscuro de pato y verduras que le aporta sabor y reconocimiento de esa cocina hecha con templanza. Alto nivel.

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Para finalizar con una hamburguesa de buey en pan de sésamo  con chips de verduras. Dentro de la buena línea del menú, el bocado más estándar, pero con detalles interesantes como esas chips de verduras, y el pan de sésamo, totalmente negro, que aportan mucha vistosidad al conjunto. Igual me plantearía el orden de los platos para atacar la hamburguesa más como una tapa ó entrante que como uno de los platos finales.

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Los platos de Nácar salen de la misma cocina que los de Annua, y eso lo notamos sobre todo en cómo están rematadas las salsas con sabor pero ligereza, y también en la estética de las composiciones que Oscar domina. Como hemos dicho en más de una ocasión la comida comienza entrando por los ojos.

Si hablamos de estética, de armonía visual, está suele estar muy presente en los postres de Annua, en el mundo dulce. En este caso, unas rocas de chocolate aireado con crema de tofe y helado de coco. Dulce, y fresco por ese helado, y porque la proporción de  crema de tofe no tapa al ingrediente principal, el chocolate. Postre para todos los públicos y gustos.

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Acertada forma de finalizar el menú dejando un muy sabor de boca, como el de los petit fours que acompañan el café, cuidada presencia.

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Oportuno y conveniente planteamiento que provoca por una parte poder disfrutar del “cojoentorno”, comiendo muy bien y a unos precios muy medidos; y por otra elevar la potencial frecuencia de visita debido a las diferentes posibilidades en carta.

Volveremos al mediodía  para emborracharnos del paisaje, del mar, y de lo que se tercie.

El nácar lo segregan las ostras y otros moluscos para reparar sus caparazones dañados. Las perlas de las ostras no dejan de ser nácar cubriendo un pequeño objeto, haciendo que brillen cuando se abren.

Nácar: Cuando la ría de San Vicente brilla…

 

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