Tiempo de reflexión


Bocadillochorizo reflexión

Después de algo más de dos semanas de confinamiento, surge el momento de intentar poner en negro sobre blanco preguntas y suposiciones que solo el tiempo podrá responder. Es tiempo de reflexión, más análisis y un menor grado de tantas vídeo-recetas. De repente, se nos ha esfumado la alegría, pero no las ganas de vivir; han desaparecido las visitas a los restaurantes, pero no las ganas de comer bien. A medida que pasa el tiempo, necesitamos alimentar más el alma que el estómago, pero se volverá al cauce gastronómico.

No sabemos cómo va a ser la evolución de la dantesca situación actual que vivimos. Lo evidente es que un gran cambio se avecina en el sector de la restauración que tanto placer nos ha proporcionado.

La oscuridad provoca renacer. Un renacimiento que deberá generarse a partir de semillas fuertes que den lugar a raíces sólidas. Raíces en las que no habrá espacio para la opulencia ni el egocentrismo. Raíces que crecerán alimentándose de cercanía, de presencia, de humanidad, de afecto, de personas que buscan a otras personas para sentirse queridas. La restauración transitará durante una buena época teniendo que ser fiel a su propia etimología, su mayor foco será el hecho de restaurar a aquellas personas que crucen el umbral de los restaurantes que vuelvan a abrir.

El alegato del yo creativo, el ego del cocinero se sustituirá por el tú cliente, como vehículo indispensable para que el cocinero pueda cocinar y crear. El estar se colocará por encima del ser. Sentirse querido, tratado de forma honesta se premiará más que nunca. La generosidad, la honradez, la integridad y sobre todo la humanidad serán valores en alza.

Desgraciadamente algunos espacios no podrán volver a abrir. Cuando volvamos a la libertad de movimiento, habrá un pico de consumo en aquella parte de la población que pueda permitírselo. Culturalmente, llevamos en la sangre la calle, el bar, el compartir, el socializar a partir de una barra o de una mesa. Después de esta indefinida calma, llegará la tempestad y el revuelo y viceversa. Tras la agitación, se producirá cierto sosiego y reducción del gasto.

La tranquilidad y la disminución de clientes provocarán que los restaurantes existentes deban esforzarse en la fidelización, en generar relaciones de confianza. Los que hayan invertido su esfuerzo y cariño en esta cualidad anteriormente tendrán mucho ganado porque estoy seguro que los clientes volveremos allí donde nos sentimos estimados en el pasado. Tendremos ganas de agradecer, de abrazar, de mostrar afecto.

Durante esta pandemia, estamos descubriendo nuevos placeres, despertando otros que teníamos hibernando más de los necesario y dando mucho valor a las pequeñas cosas. Ese aumento de la sensibilidad provocará que volvamos a los recuerdos. Vamos a querer reproducir de nuevo momentos que tengamos en nuestra memoria, porque hemos visto que hay acontecimientos fuera de nuestro control que pueden provocar que los grandes momentos vividos no vuelvan a acontecer. Allá donde se hayan producido estos instantes volveremos. La necesidad de provocar momentos DE VERDAD, nada artificiales, que perduren será otra máxima. En lo concerniente a la alta restauración, se reducirá el ticket medio en los restaurantes gastronómicos, volverá la carta como una vía de atraer a una mayor cantidad de público. Se intentará abrir la alta restauración a un mayor número de potenciales clientes y se intentará provocar que los clientes de siempre repitan con más frecuencia gracias a una mayor accesibilidad (carta, menú de mediodía, …).

Es momento de unirse, de demostrar la robustez de toda la cadena de valor que forma la gastronomía. Desde el comensal hasta el productor pasando por el restaurador. No permitamos que ocurra como en USA donde los primeros «restauradores» que han hablado con la Administración durante este crisis son McDonald´s, Domino´s y Wendy´s entre otros. (Leer esta interesante entrevista a David Chang )

Simplemente esta es la visión de un aficionado que ama los restaurantes y desea que se mantengan vivos.

Tiempo de reflexión

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6 Comments

  1. Antonio Colsa
    29 marzo, 2020
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    Muy de acuerdo con lo q planteas La restauración no podrá volver a ser lo mismo Las altas cocinas dependen en un por el muy alto del turismo internacional y este al menos en un par de años se va a resentir . Si a eso unimos una bajada importante del poder adquisitivo , el nicho de mercado tal u como entendemos hoy en día ese tipo de restaurantes se va a reducir mucho por lo que tendrán que reinterpretarse y sin duda alguna bajar el tíquet medio Triunfarán los que sepan adaptarse a estas nueva situación

    • Muy acertado comentario. Totalmente de acuerdo en que tendrán que reinventarse; sobre todo aquellos en los que el turismo ha sido un alto % de su clientela.

  2. Rafael
    30 marzo, 2020
    Responder

    Efectivamente, los restaurantes que nos han tratado con más cariño son a los primeros que voy a volver.

  3. Rafael Latorre Tur
    26 abril, 2020
    Responder

    Aquellos que como aficionados vivimos con intensidad el mundo de la gastronomía debemos ser actores principales para su supervivencia. Durante años hemos creado redes de «crítica» o recomendación, ahora toca animar a una nueva puesta en escena que permita crear nuevos lugares de encuentro.
    La gastronomía popularizada con calidad, RCP verdadera, actividades populares de fidelización, talleres para todos (no solo grumis) y proximidad como fórmula que sume.
    Ánimo.

    • Gracias Rafael por escribir y participar. Estoy de acuerdo en lo que dices. Esta situación también hará un filtrado de los espacios gastronómicos en función de cuál es su propuesta y su calidad en todos los aspectos de lo que es un restaurante.

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