Gueyu mar: Una catedral del mar.


Ventresca_Gueyumar

Después de unos meses, la hoja en blanco es una cuesta de elevada pendiente. La pérdida de costumbre incrementa la dificultad. Romper la barrera de la pereza al tecleo ha necesitado de una sugestión conocida y placentera. Las señas para encontrarla, Playa de Vega en Asturias, concretamente en el de sobra conocido Gueyu Mar.

Abel Álvarez se ha pasado gran parte del confinamiento produciendo y enviando conservas a diferentes lugares de España. Una inteligente y ya no tan secundaria vía de ingresos que ha tenido al inquieto parrillero ocupado durante esta etapa. Pero las conservas, aunque muy buenas no se pueden comparar con la experiencia del pescado y marisco a la brasa de Gueyu Mar. Hablamos de otra dimensión.

Sin duda estamos ante una de las mejores parrillas de pescado de este país. Tanto por la calidad del género como por la maestría de Abel en la producción y utilización de las ascuas. Tiempo, distancia y observación como elementos que influyen en la ecuación del tratamiento del calor.

Como gentileza de la casa, una degustación de los berberechos a la brasa enlatados. De tamaño hermoso, sabor yodado y un ligero resabio a los rescoldos originantes del cocinado.

Berberechos_GueyuMar

Nunca había degustado anteriormente sardina a la brasa en este emplazamiento. Abel la secunda con cebolla encurtida y una parmentier de kimchee. La primera recomiendo intercalarla entre cada bocado de sardina para balancear su elevado nivel de grasa positiva. Pieza grande que se degusta manualmente resultando suculenta y elegante.

Sardina_Gueyumar

En el pulpo con acelgas y sus emulsiones, se da un paso más acompañando el producto con dos salsas. Lo sorprendente del plato es la profundidad de sabor del cefalópodo que se amplifica con su emulsión. Textura inmejorable y embocadura abisal. ¡Vaya pulpo!

Pullpo_Gueyumar

En la rama marisquera, la nécora o andarica por estos lares astures. En este caso, en lugar de utilizar la brasa, se utiliza un horno de brasas u horno de leña. Altísimas temperaturas y cocción muy rápida. Las partes más finas de las patas quedan ligeramente chamuscadas, siendo el sabor más de la brasa mucho más penetrante cuando se disfruta de las extremidades. En cambio, el cuerpo del crustáceo es de una jugosidad y una finura en el cocinado realmente extraordinarias. Para comenzar y no acabar.

Necora_GueyuMar

Soy muy de bonito en sus diferentes versiones y más de la ventresca por su delicadeza y nivel de grasa. Abel la presenta junto a la quijada para ofrecer un contraste de sabores fehaciente. Resultado culminante de nuevo en una pieza de tamaño considerable. EL calor gestionado de forma milimétrica para que toda la ventresca tenga el mismo e impecable cocinado. Diría que en verano es una pieza obligatoria.

Y para finalizar, mi pieza favorita del producto icónico de Gueyu Mar, la cabeza del rey. Predilecta porque incluye tanto parte del comienzo de los lomos como las zonas de la testa de mayor grado de gelatina. Éstas últimas se disfrutan de nuevo manualmente, sin remilgos ni filtros de alta alcurnia. De estos platos que provocan siempre la vuelta porque viven en un recuerdo que el que escribe quiere volver a reproducir.

Rey_GuayuMar

En este caso no hubo sitio para el postre, pero sí para disfrutar de las vistas en el chiringuito contiguo que también gestionan. Pidan al eficiente y atento Jose María Batalla (Chema para los amigos y conocidos) si es posible tener una mesa en la zona elevada. Las vistas y un buen combinado serán un final a la altura.

Gueyu mar es un espacio único. ¡Vayan!

Gueyu Mar: Una catedral del mar.

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