La Huertona : Producto y naturalidad


Tenía ganas de visitar la Huertona gracias a las recomendaciones de dos buenos amigos asturianos y las expectativas se convirtieron en realidad. A la típica pregunta de “¿Qué no me puedo perder”?, la respuesta fue: “Isaac, que ellos te guíen en relación al producto que tengan”.

Algunos de los amplios ventanales de La Huertona miran a la ría de Ribadesella. Paredes de ladrillo vista, mesas amplias y espaciadas que invitan a la relajación y una agradable terraza de primavera-verano que muestra que en este espacio se desarrolla un buen ambiente veraniego. Los artífices de la Huertona son José Manuel Viejo a los mandos de las brasas y su mujer Rosa Ruisánchez que manda en la cocina.

La Huertona es fundamentalmente un restaurante de producto. No se escatima para tener un género sensacional sobre el que posteriormente se aplica técnica fundamentalmente de brasa. La carta se basa principalmente en productos de mar y algunos guisos y carnes como la fabada, los callos, la chuleta o el lechazo asado. En definitiva producto y naturalidad, tocar el género lo mínimo posible para preservar sus sabores primarios. 

Los aperitivos son generosos. Consiste en una correcta sopa de pescado, un agradable y fresco tartar de salmón y una sabrosa y untuosa crema de queso y anchoa.

Desde Cambados, concretamente del afamado proveedor Laureano Oubiña, llegan las zamburiñas negras que José hace a la brasa. Perfecto punto de cocción, agradable textura y extenso sabor a mar porque los jugos se mantienen después del cocinado. Imprescindibles.

El salpicón de langosta realizado al momento, destaca por su armonía. Crustáceo de textura ligeramente resistente (como debe de ser) y aliño fino y equilibrado que no nos aleje de las sensaciones esenciales de la langosta. Notable.

Resulta llamativa la croqueta de foie y manzana. La croqueta se abre por la mitad, introduciéndose en ella una porción de foie a la plancha. Suculenta y gustosa, con un contraste agradable entre la suave acidez de la manzana y la grasa. Oposición sápida que se parte con el dulzor de la miel que desencaja ligeramente la composición.

El éxtasis del producto en el mediodía previo al Jueves Santo vino representado por los guisantes con yema de huevo. Recién recolectados en la mañana en la propia Ribadesella, ligeramente salteados y con una yema de huevo en crudo que se atemperaba con el suave calor de los arvejos. En boca, resultaron crujientes, finos y livianos, con sensaciones terrosas y frescas. Sobresaliente. De esos platos que te muestran la necesidad del gran producto y lo “poco” que se necesita para disfrutarlo en toda su extensión.

Necesario es probar el pescado en La Huertona. En primer lugar la parte trasera del rodaballo. Piel cuasi crujiente, género con una carga elevada de gelatina y punto de brasa de elevada técnica. Le siguió un mero de calidad irreprochable y eminente sabrosura. Ambas piezas destacables en la cocina por buscar la esencia y naturalidad de cada uno de los pescados. Aliño inexistente en el rodaballo y en el mero sutil a través de un aceite de poca graduación. Se perciben esos detalles para que el producto llegue a la mesa con la intervención mínima.

Sobresaliente la fabada, que me recordó a la afamada de Casa Gerardo. Compango servido por separado, fabe excelente de la cual no surge el hollejo para conformar un guiso muy desengrasado que resulta en una fabada elegante y muy destacable. Sin duda reflejo de la búsqueda de cierta excelencia. Para volver.

Se finaliza con un flan de queso con helado de vainilla cuyo conjunto es correcto y en el que destaca más el helado que el componente principal algo suave de sabor y que no cala en el paladar.

En definitiva, La Huertona es un cómodo restaurante de sobresaliente producto que busca el alma de su elevado género a través de elaboraciones sencillas y delicados puntos de cocinado, especialmente en lo referido a las brasas para pescados y moluscos. La cocina se une a un entorno agradable, una amplia separación entre mesas y un servicio diligente para conformar un establecimiento de notable disfrute esencial a través de los sabores originales del género.

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