Locum. Buena comida a una gran relación calidad precio


Crónica de una vista realizada el 15 de Abril

En base a algunas recomendaciones, nos hemos acercado a Toledo a comer en Locum. Todo ha de vestirse un poco, por lo que hemos aprovechado antes para dar un paseo por esta ciudad de las 3 culturas. Ciudad siempre visitada por innumerables turistas; muchos de ellos extranjeros por su cercanía a Madrid; adolescentes italianos, jubilados orientales,…más culturas todavía.

El centro histórico de Toledo es un compendio de callejuelas, callejones y en uno de ellos, detrás de la catedral, en el callejón del Locum, se encuentra el restaurante del mismo nombre. Locum en latín quiere decir “lugar”, justo enfrente del callejón se encuentra la única puerta trasera de la catedral y por esa puerta salían al Locum (lugar ó excusado para sus necesidades). Según nos comentan desde el restaurante, las malas lenguas decían que por esa puesta trasera se salía también a la mala vida…; sería cuestión de otro post mucho más extenso cuál es la buena y la mala vida.

Locum ocupa una corrala de tres alturas, la primera de ellas contiene la cocina, el baño, y la recepción con la barra; en los dos siguientes se encuentran los comedores, pero sin ningún tipo de pared; es decir todas las mesas dan prácticamente a la corrala. Paredes en tonos ocres claros, bastante luz natural, que aportaban calidez al ambiente.

Dijimos que íbamos con un niño, y nos colocaron en una mesa en una esquina de forma que el pequeño podría desplegar con amplitud de espacio: camiones, naves, cohetes, gormitis. Buen punto que agradecimos tanto nosotros como el resto de los comensales y el servicio.

Nos decidimos por el menú degustación:

Aperitivo ensaladilla en una especie de crema liquida de muy buen sabor acompañado de huevas, servido en vaso, daba para unas cuantas cucharadas. Buen comienzo.

Entrantes.

Turrón de hígado de pato: el plato para mi más flojo…; no llegué a entender porque le han dado ese nombre de turrón…buenas laminas de pan tostado, pero nos pareció que al hígado le faltaba sabor.

Rápidamente esta primera impresión se mejora con una vieria con yema trufada y patata con avellana, de muy buen tamaño la vieria, en su perfecto punto de plancha, con un puré de patata tremendamente ligero que parecía únicamente patata machacada. Vamos mejorando.

 

Se continúa con una fideúa con perdiz estofada, hongos y trufa, gran ejecución, buena combinación de sabores, y muy sutil en boca…Se eleva el nivel; el mejor entrante de los tres.

 

Los platos comienzan con un bacalao confitado con guiso meloso de potaje de vigilia, es un vuelco a la costumbre; el potaje de vigilia en el bacalao en lugar del bacalao en el potaje de vigilia. Pieza de bacalao de muy buen tamaño sobre ese potaje de espinacas, garbanzos, alubia blanca. Contundencia en el guiso, y perfecto punto el del bacalao.

Y seguimos con un rabo de toro con puré de coliflor y cebollino que se presenta totalmente deshuesado, en forma de cilindro, realmente bueno. Plato de corte clásico, acertado, puede que ese día mi cabeza estuviera anhelando algo más de creatividad; pero a estas alturas ya me había colocado cercano a una comida contundente, tanto en sabores como en cantidades.

En relación a los postres, nos trajeron dos distintos, pero cortados por el mismo patrón sendos pasteles (Coulants) de chocolate y mazapán con helado. Nos gustó más y además bastante el segundo, aun siendo de mazapán no era excesivamente dulce. Desde nuestro punto de vista seria más acertado combinar algún más postre más refrescante con los coulants.

 

Con los cafés 2 bombones para cada comensal de chocolate blanco, y negro.
Comida bien hecha, aunque nos faltó una poco de atrevimiento, creatividad en algunos platos.

Si destacamos el precio 40€ (sin IVA) incluyendo agua y café (lo cual se agradece). Se acompañó de una cerveza y una copa de vino tinto; quedando el precio final en 50€/persona; entendemos que es una muy buena relación calidad-precio por los platos que comimos y la cantidad de cada uno de ellos.

Servicio amable y paciente tanto con el hijo; como con su padre que en esta ocasión fue el que iba detrás de él.

Si pensáis en pasar el día por Toledo, Locum es una muy buena opción para la comida. Lugar tranquilo con una muy buena cocina clásica a un gran precio.

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