Cañadío Madrid. Dos horas de placer gastronómico.


Visita a la sucursal madrileña del Cañadío santanderino…ubicado en la calle Conde de Peñaver, 86. Ubicación con difícil aparcamiento por la cercanía de hospitales; en la calle Maldonado hay un parking donde solemos aparcar. Por las noches, jueves, viernes y sábados hay aparcacoche para facilitar este tema. Restaurante ubicado en Madrid, pero que sigue el mismo modelo que su homónimo en la Plaza de Cañadío de Santander, nuestra tierra.
Personalmente me pone algo tenso llegar tarde cuando he realizado una reserva; unas cuantas veces hemos tenido problemas por viajar en el día desde Santander. De lo más gordo fue en 2009 cuando llegamos a Mugaritz casi 1 hora tarde por un atasco en Bilbao y luego porque nos perdimos. Bueno, dejo este tema que me enrollo.

Buena recepción y mesa para 3 (íbamos con nuestro hijo) colocada al lado de la cocina, pero no por ello el enclave empeora. La cocina está a la vista; y se visualiza como se finalizan y emplatan las comandas.
Íbamos con la idea de probar platos diferentes a los de ocasiones anteriores, se lo hemos comentado a Paco Quirós y así lo hemos hecho que nos ha ido sacando (en lenguaje cántabro) diferentes cosucas. La verdad es que Paco nos hace sentir como en casa, cómodos y cómplices de su aventura en Madrid.
Local lleno un sábado para comer; tanto las 2 plantas como el reservado que hay en el sótano.
Se ha comenzado con los siguientes entrantes:
– Berberechos, muy frescos y de buen tamaño, servidos con un salsa con limón, cebollino, aceite de arroz, chile rojo, soja…un toque oriental pero sutil, predominando esos tonos ácidos que encajan y mantienen el sabor del molusco.

– Perrechicos con huevo a baja temperatura (65ºC): Siempre me ha hecho gracia esto de la baja temperatura, que le pregunten al huevo con la pinta que tenía si 65ºC era baja ó alta temperatura. Bueno al tema, los ingredientes principales vienen acompañados de un purecito en la base de cara a dotar al plato de un poco más de volumen…dando la posibilidad de tomarlo con cuchara, algo de aroma de trufa…y un bocado muy rico, un bocado otoñal en primavera debido a esta locura climática que tenemos.

 

– Ensalada de bacalao acompañada de helado de pimiento rojo, anchoa, cebolla roja, diferentes clases de lechuga, y rucula…muy bonita presentación, con bastante color: rojo, morado, verde, estética…plato muy fresco, el bacalao separado fácilmente en sus láminas, de gran textura. Nos cuenta Paco que hace los helados en casa con la famosa Pacojet, que nada tiene que ver con él. La Pacojet nació en Suiza hace más de 20 años.. ; su fabricante fue Patent Company y de ahí la denominación de cómo comienzan esas dos palabras, se la denominó PacoJet .

Luego hemos probado en medias raciones los siguientes platos:
Hamburguesa de bonito, servida también en una cama liquida con cierto espesor de toques orientales con el bonito estaba hecho ligeramente a la plancha solo por fuera, por dentro llega maderado, casi crudo…este plato nos ha encantado; la estrella de la jornada, y otro plato muy cántabro. El bonito casi servido como si fuera un steak tartar de atún…; pero con un pez de origen más norteño, muy recomendable. Este plato siempre ha sido uno de los grandes en Cañadío Santander.


Arroz con cachón en su tinta, emplatado por separado, no va mezclado el cachón con el arroz, y éste no es blanco, sino es una especie de arroz a banda, pero con más cremosidad servido en forma rectangular. Cachón en su punto perfecto con su salsa de su propia tinta con cebolla y pimiento pochado. Este plato me trae recuerdos maternales, recuerdos de mi madre comprando el cachón en los mercados de Santander y luego preparándolo en su tinta. Se jugaba entre los hermanos para ver quien llegaba a tener los dientes más negros.


Y acabamos con un jarrete de cordero acompañado de patata y cebolla muy pochada…; parte del cordero que casi no lleva grasa, y resulta muy suave, buena combinación y gran final.
En el tema del vino, estaba solo, así que decir simplemente que se ha acompañado la comida con 2 copas de Albariño. Para que se tenga una idea de precios el Albariño DO Ferreiro a 19€, Tomás Postigo Crianza 25 €. En este aspecto entre que mi mujer últimamente no bebe, y que cuando vamos con el niño, el tiempo de la comida es limitado, la bebida se convierte en un recurso escaso.
En los postres, otra vez nos hemos quedado sin tarta de queso, la próxima vez vamos a tener que reservarla a la hora de hacer la reserva…; pero lo hemos sustituido por una tarta de hojaldre de Santos (confitería de Torrelavega (Cantabria)) acompañado de helado casero de avellana. Cañadío recibe el hojaldre de Santos, y acaba la tarta con la crema pastelera, el picado de frutos secos.


Como nos hemos quedado sin la tarta, hemos probado un poco del helado de queso que hacen acompañado de frutos rojos, y sin llegar al nivel de la tarta, ha sido un gran cierre.

Cañadío Madrid después de 4-5 meses abierto está asentando la cocina; estando todos los platos a muy bien nivel, resultando de gran sabor, pero suaves para el estomago.
Las personas al frente han estado todas en Canadio Santander, y Paco pasa bastante tiempo (mayoría) en la sucursal de Madrid.
En resumen una muy buena comida, de 2 horas de disfrute gastronómico.

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