La complicidad de los hermanos Roca


El poder disfrutar del talento de Joan, Josep, y Jordi en un solo espacio, llamado El Celler de Can Roca, hacen de este restaurante un lugar único.

Cada uno dirige sus mundos el salado, el dulce, y el mundo líquido. Cocina, entorno mágico, bodega, almacén de vino y sala.

La complicidad de los hermanos Roca aflora, y emerge la magia cuando sus mundos se cruzan, se juntan, se relacionan, se solapan. Cuando la sinceridad de cada uno, provoca que el resto opine y aporte sobre los diferentes mundos. Este acto es más palpable en la cocina, en el mundo salado capitaneado por el hermano mayor.

En nuestra  última visita, la complicidad afloraba en platos como la comtessa de espárragos, donde Jordi aporta su mundo helado rocambolesco, y su atrevimiento para realizar el viaje que va del espárrago hacia la comtessa.

Destaca en la olivada donde con una copa de la Bota de Fino 24 se evocan olores andaluces, de barricas y las olivas fluyen con las uvas, y te crees que estás en el sur que también existe, y tomas una cucharada de ese plato mezclándolo con un poco de ese vino,  y te ratificas en tu ideal de búsqueda de placer gastronómico.

Palpable en un plato que se puede convertir en un clásico, el cochinillo al Riesling, por esos toques de melón, albaricoque, remolacha.

Lo que ocurre, es que en el Celler no solamente se percibe esta complicidad fraternal, también se percibe la complicidad entre los restauradores y el cliente, el aficionado gastronómico, el gourmet, el foodie, como os apetezca denominaros.

Complicidad que tiene su punto culmen en la visita a la bodega con Pitu Roca que me resultó ser un pequeño acto teatral con dos espectadores (mi mujer, y yo) y ningún actor, porque Pitu no actuaba, Pitu sentía, y transmitía desde el interior sin necesidad de actuar.

Las conversaciones y la amabilidad de Joan no se quedan atrás, sensibilidad por el aficionado, amabilidad extrema con el apasionado. Joan es más que cómplice de la denominación de este blog; ya lo había escrito “Con afecto y complicidad gastronómica”; casi dos años después la complicidad y los cómplices gastronómicos tienen su lugar en dos espacios: la nube y mi corazón.

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