La Vieja Bodega : Gustosa sencillez y buena bodega.


¡Qué bonitos están los viñedos a finales de Octubre y primeros de Noviembre en La Rioja! Multitud de tonos y colores, desde los verdes hasta los granates y rojos pasando por los amarillos. Las vides se pierden en el horizonte, descomunal paisaje cuando la niebla no hace acto de presencia y nos esconde tanta belleza.

Vides_ViejaEstación

En esta ocasión me he acercado a La Vieja Bodega en Casalarreina, formando parte de una mesa amplia de diez comensales en la que conviven mayores y pequeños. Son múltiples las mesas de perfil similar. El restaurante está situado en una reconvertida bodega del siglo XVII. Comenzó su actividad en 1994 y sufrió un incendio en 2001. Camina con paso firme hacia las bodas de plata. En un sábado a mediodía, con puente en Madrid, en esta casa se estaban dando más de doscientos cubiertos. El edificio destaca por sus techos altos de madera que proporcionan una sensación de amplitud y sus paredes de piedra. Tres salones lo conforman, uno de ellos con una especie de terraza acristalada desde el cual se divisa el espacioso jardín. Por instalaciones que no sea.

Desde el punto de vista más gastronómico, se trata de una cocina sabrosa, golosa y sencilla. Abundancia de elaboraciones clásicas en carta, como la menestra de verduras, los asados de cochinillo y cordero ó las chuletillas de cordero al sarmiento. Son numerosas y atractivas las propuestas que se cantan fuera de carta en función de los productos de temporada (fundamentalmente ahora verduras y setas). Sorprende en los enunciados la presencia de varios pescados para compartir por estos lares.

Carta de vinos con fondo y protagonismo propio. En total unas quinientas referencias con especial presencia de vinos de la zona. Cabe destacar el precio de los mismos, en algunos casos muy cercanos a los de tienda. De esta forma junto con buenos compañeros de mesa, beber se convierte en un verdadero placer. Se degustaron Phincas 2010 (23,5€), Sierra Cantabria Colección Privada (29,90€) y San Vicente 2011 (34,9€)

Comenzamos con unos hongos salteados. Buena textura, jugosidad a través del puerro salteado. Naturalidad, sin apenas tocar el producto.

Hongos_ViejaEstación

Seguiríamos con unos cardos con cigalas. La verdura destacaba por su textura sedosa, perfectamente tratada. Conjunto muy bien ligado sobre un gran fondo a modo de mar y tierra. El crustáceo con un buen punto conseguido sobre la plancha. Notable, de mojar pan sin remordimientos.

Cardos&Cigalas_ViejaBodega

Las alcachofas con foie podían haber sido bautizadas también como foie con alcachofas por el grosor del susodicho hígado. Plato apetecible de esos que complace a casi todos los paladares. Los corazones de la verdura a la plancha, tras un ligero confitado se dejan querer, aunque falta ese punto de dulzor que se consigue con un confitado más largo. La combinación funciona y es equilibrada, resultando curiosa la presencia de alguna alga para salar. Complaciente.

Foie&alcachofas_ViejaBodega

Con el crujiente de cochinillo con compota de manzana y ensalada de colores de desciende algún peldaño. Simplemente correcto, debido a falta de jugosidad en la pieza del gorrino, y a que los secundarios tampoco provocan ninguna clase de matiz especial. Mejorable.

Cochinillo_Viejaestación

En cambio se vuelve a esa línea de sabrosura con el rabo de toro desmigado con crema de foie y guiso de setas. Presentado como un lingote, el rabo está suelto y jugoso, al mismo tiempo que compacto en su forma. Resulta cómodo degustarlo. La sensación de placer en el paladar se acrecienta con una clásica crema de setas y foie con fondo del propio guiso. Gusto y profundidad sin complejos. Platos de esos que gustan a todo el mundo.

rabodetoro_laviejaestación

La tarta de queso no pasará a formar parte de nuestra lista de preferidas. Plato de menor nivel que los anteriores, de sabor bastante plano, sin la hondura necesaria para que surja ese gusto placentero. Definitivamente las tartas de queso que más disfruto son aquellas horneadas que se realizan para cada servicio.

tartadequeso_ViejaBodega

En cambio, la degustación es de mayor nivel en el caso de la tartaleta caliente de manzana, acompañada de una mermelada de que aporta un suave punto de acidez. Recomendable.

Tartacalientedemanzana_ViejaEstación

Siempre hay mérito detrás de un restaurante con más de veinte años de vida que sigue registrando llenos como es el caso de la Vieja Bodega. Cocina abierta a todo tipo de público, directa, sabrosa y simple para el paladar. Restaurante que encaja tanto para una familia con niños como para un grupo con foco en la oferta vinícola Destacamos los cardos con cigalas, las alcachofas con foie y ese meloso rabo de toro que me resulta obligatorio en esa casa. Mejorables los postres, sobre todo esa tarta de queso, y el cochinillo. Bodega profusa a un nivel de precios casi imbatible, de mucho mérito..

La Vieja Bodega: Gustosa sencillez y buena bodega. 

Previous Restaurante La Bien Aparecida Madrid: Auténtica suculencia
Next El Baret de Miquel : Una peineta y una tasca

5 Comments

  1. Jon Ander
    12 noviembre, 2015
    Responder

    Me ha enamorado ese plato de cardos con cigalas. Me apasionan las cigalas y seguro que ese caldo estaba de muerte. Una pena lo de la tarta de queso. En la memoria tengo y tendré siempre una en concreto. De ahí al cielo. Seguro que estás conmigo. Está bien que de cuando en vez nos deleites con menús más “populares”. Un saludo.

  2. Administrador
    12 noviembre, 2015
    Responder

    Ya sé en lo que estás pesando, no hay otra igual. Lo popular es más frecuente de lo que tú te piensas

  3. Aurelio G-M.
    13 noviembre, 2015
    Responder

    ¿Qué pasa? ¿Que los de interior no tenemos derecho a tomar pescado?

  4. 18 noviembre, 2015
    Responder

    Buenos tintos y buenos precios.

    El lóbulo de foie ¡imponente!

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *