Taberna Tándem: Campechanía, estilo libre y fogón.


Existen lugares con pretensiones donde claramente el continente está por encima del contenido, y el objetivo número uno desgraciadamente no es el plato; y otros sin menos ambiciones, ni decorativas, ni en el servicio, pero con una idea sólida que es simplemente dar de comer rico y en un precio contenido. El fuego por encima del “gastro-cuquismo”, la seducción en el condumio no en las lámparas. Dentro de esta última categoría, se encuentra Tándem, la segunda aventura de Triciclo. Una taberna de los nuevos tiempos que corren, donde se puede desde desayunar hasta cenar, con naturalidad y buen hacer.

Carta que se completa de forma muy atractiva con las recomendaciones del día, con un enfoque poco definido donde se pueden alternar unos mejillones al curry con un tiradito de corvina y unos callos con unas ostras. Da la sensación que aquí se cocina en función del producto,  pero también de aquello qué apetece cocinar, un estilo libre sin fronteras ni ataduras . Amplio espectro culinario para poder disfrutar de diferentes tipos de cocina en un solo lugar.  Tanto las sugerencias  como buena parte de la carta, se ofrece en media raciones,  lo cual directamente es un acierto y de agradecer.

Relación calidad precio esmerada, cierta amplitud de vinos por copas, y verdadero foco en la pitanza. Comenzamos con un plato de la carta, el tabulé con atún, jugoso el primero gracias a una especie de vinagreta y bien marcado el segundo. Sencillo, y apetecible.

Atun+Taboule_tandem

Seguiríamos con unas vieiras con setas, bonito seco y huevas, en una salsa donde se mezcla la soja y los hongos. Mezcla de sabores y texturas que de nuevo resultan agradables y satisfactorias.

Vieiras_Tandem

Más convencionales son unas gambas crujientes con menta y salsa agridulce que pasan algo desapercibidas.

gambas_tandem

Posteriormente un tiradito de corvina que combina acidez, con cierto picante y dulzor; amalgama de sabores que resultan sabrosos pero que esconden ligeramente el sabor de la corvina. Un tiradito sin academicismos, pero en boca ameno que es créanme de lo que se trata.

Tiradito_tandem

Volviendo a la carta, degustamos el bocadillo chino que últimamente encontramos en bastantes propuestas. Costilla de cerdo, pepino, cebolla y hierbas en un pan al vapor. Una buena combinación de ingredientes con cierta falta de jugosidad por un exceso de cocina en la costilla.

Bocadillochino_tandem

Como guiso del día, la posibilidad de tomar unos callos. Uno de esos bocados evocadores de noches en familia, que te permiten volver a visualizar a personas queridas que se fueron, mojando pan, disfrutando, siendo felices. Y cuando te llevas el primer libro del centro de la foto a la boca te das cuenta que la gastronomía es infinita, que hay unas personas que son los cocineros que te hacen gozar con el estómago de una vaca. Eternamente agradecido. Más de cuatrocientos años datan de los presuntos orígenes del plato. Si por mí fuera al primer elaborador, le habría concedido un Príncipe de Asturias a la Concordia. Por cierto, estos callos merecen mucho la pena, muestran que hay cocina y provocan el retorno.

Callos_tandem

Menor oferta en cantidad (solamente tres postres)  en el apartado dulce. Elegimos un brioche con yogur, cocinado como una torrija. Simplicidad sabrosa que no pretende ir más allá. Directo y al pie.

Torrija_tandem

En resumen, propuesta que se amplía con esas sugerencias diarias resultando atractiva. Continente sin pretensiones, y contenido culinario sincero y derecho, sin alardes ni adornos. Relación calidad precio tentadora (33 € pp) que ayuda a retornar tanto como esa cierta incertidumbre tentadora que esconde aquello qué te podrás volver a encontrar. A destacar las vieiras, el atún con ensalada de tabulé, y esos callos que muestran conocimiento.

Resulta que en ocasiones nos gusta huir de las modas, la alta cocina, los camareros etiquetados, la pose , sin dejar de estar a gusto y comer bien. Para esos momentos Tándem es una verdadera opción.

Taberna Tándem: Campechanía, estilo libre y fogón.

Previous Alabaster: Producto y sala
Next Puntapié : A lo James Bond

12 Comments

  1. Jon Ander
    23 septiembre, 2014
    Responder

    Pues me gusta la propuesta. Esos callos….. ese atún.
    Yo creo que ya he decidido que lo que haré será todo lo contrario, es decir, que este tipo sea lo habitual y que la “alta cocina” sea para muy de vez en cuando.

    • 23 septiembre, 2014
      Responder

      Puede que no hay sido del todo correcto, cuando me refiero a la alta cocina, también quiero englobar sitios de mayor precio, con una mayor decoración, servicio, bodega,… Simplemente que hay otras vías de disfrute igual de directas ó más.

  2. 23 septiembre, 2014
    Responder

    Me gusta tándem .. Y coincido con la falta de jugosidad en el bocadillo chino . Es algo que viene ocurriendo con cierta frecuencia. El mejor a mi modo de ver lo prepara Ricard CAMARENA en Canalla Bistrot. Bocadillo de cerdo Pekín.
    Un placer leerte Isaac…. Como siempre

    • 23 septiembre, 2014
      Responder

      Gracias Juan. Es un halago que coincida contigo; vamos aprendiendo. Puede que le falta algo más de salsa, y un punto menor. El de Ricard lo he probado y me gustó. De mi visita al Canalla me quedó con la tempura melosa. Un saludo. Isaac. COmo siemre un placer que me leas.

  3. Toni Grimalt
    23 septiembre, 2014
    Responder

    Es bueno dar cabida en nuestros blogs a lugares como éste. En ocasiones buscamos locales en función del cocinero que lo ha abierto, del entorno privilegiado, de su propuesta vanguardista, de la magnífica bodega… y, poco a poco, sin percatarnos, los post que se derivan pueden dar una imagen equivocada de nosotros: los exclusivistas, los excéntricos, los tiquismiquis… No me gusta que sea así. Creo conocerte lo suficiente par afirmar que, tanto tú como yo, somos igualmente felices en lugares como éste en los que, como dices, se da de comer bien sin adornos ni florituras y con platos tan sencillos como esos callos.

    Enhorabuena por el post, crack! Mi desembarco en la capi se acerca

    • 24 septiembre, 2014
      Responder

      Esa es la reflexión que se ha querido provocar. Creo que muchas veces determinamos nuestras visitas en función de otras variables. Pero también hay sitios verdaderos como éste, y como otros por ejemplo aquellos que llevan 10 ó 15 años abierto. Seguiremos intentando dar voz a este tipo de sitios.

  4. Aurelio G-M.
    24 septiembre, 2014
    Responder

    Bonito seco… ¡ya verás como entra con fuerza!

    ¿Nos apostamos algo?

    No sé, por ser originales… ¿una comida?

    • 24 septiembre, 2014
      Responder

      Creo que ya está entrando en aquellos establecimientos donde se quiere dar ciertos toques asiáticos; también se utiliza para aportar ciertas texturas. Sin recuperar mi hemeroteca, solo con mi memoria, lo recuerdo como ingrediente secundario en Lakasa, Streetxo,…

  5. Aurelio G-M.
    25 septiembre, 2014
    Responder

    Efectivamente Isaac.
    Y en zonas del Mediterráneo, recuperando viejas tradiciones e imprimiendo a los platos ese carácter local.

    • 25 septiembre, 2014
      Responder

      EN zonas, donde me imagino que se lleven los ahumados, los pescados secos, no solo es Asia, correcto¡¡¡¡

  6. 25 septiembre, 2014
    Responder

    Parece evidente que el mercado elige por ellos para luego ellos elegir cómo cocinar el producto sin circunscribirse a un tipo o estilo de cocina concreto.
    Desenfadada y estupenda propuesta. Culinariamente soy capaz de disfrutar hasta de lo más sencillo, siempre que sea bueno…

    • 26 septiembre, 2014
      Responder

      Eso es lo bueno que somos disfrutadores desde lo sencillo a lo más complejo. Hay muchas formas de estimular el placer culinario.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *