Sardinas en Pedreña (Asador Ezquerra) – El placer de lo cotidiano.


Reunión anual de amigos destinada a cruzar la bahía de Santander y cenar en uno de los asadores de Pedreña. Cita pasadas las nueve y media de la noche, lo que no nos permite visualizar con claridad la ciudad desde el mar. Pero por otra parte sí que nos empuja a pensar que nos movemos en la noche con cierto aire de clandestinidad, guiados por las luces que marcan el camino para llegar sin encallar al pueblo de Severiano Ballesteros.

El camino resulta muy placentero con la mar tranquila apenas sin olas que provoquen zarandeo, movimiento. Dejando atrás Santander, mirándola continuamente y distinguiendo sus calles y edificios iluminados. Vamos interiorizando sobre que ciudad más bonita está a nuestras espaldas.

Esperamos a que nos dispongan la mesa. El tiempo necesario para tomar una cerveza. Local totalmente lleno; grupos de gente esperan en la calle. Estamos en el Asador Ezquerra en la curva de Pedreña, en frente del embarcadero de donde salen las “pedreñeras” hacia la capital cántabra.

No hay mantel pero casi no se necesita, y no lo echo en falta. Desconozco por qué, será el trayecto, la compañía, el ambiente, el entorno, saber de antemano lo que voy comer, tener las expectativas controladas ó un poco de todo. Pero lo cristalinamente claro, es mi alto nivel de relax.

Empezamos con unas croquetas de jamón gentileza de la casa gracias a uno de mis cómplices gastronómicos que es un asiduo de esta casa. Bastante cremosas y ricas. Seguimos con una ración de pulpo que se podía mejorar debido al exceso de pimentón picante. Y continuamos con unas navajas pescadas en este pueblo, en su arenal cuando la marea esta baja y las mariscadoras salen a pescar estos bivalvos y almejas. En su tamaño justo, al vapor manteniendo todo su sabor, como verdaderamente más me gustan.

Después de estos entrantes, una masera que nos habían guardado. En Cantabria se denomina al comúnmente conocido como buey de mar. Crustáceo decápodo preparado cocido y con el caparazón mezclado con huevo y jerez. Personalmente me gusta más el centollo, creo que es más cantábrico que atlántico, y puede ser que por ello presente un mayor sabor a mar. De todas formas, todos estos “bichos” resultan sabrosos, y entretenidos de comer. Son piezas y platos que se comparten durante la charla, la discusión.

Una vez finalizado el marisco, pasamos a los pescados donde en esta velada ellas serían las protagonistas. Por un parte las sardinas y por otra dos doradas salvajes. La sardina puede ser catalogada como la princesa del pueblo en el mar. Admite muchísimas preparaciones; y en su temporada suele ser utilizada por algunos cocineros con estrella. Me gusta que no sea excesivamente grande, creo que tienen un sabor algo más fino. Y lo fundamental, es atacarlas con las manos. Mano – cola, mano – cabeza y a tocar la armónica.

En estas cenas grupales hay que pretender ser democrático, pero os puedo decir que si por mi fuera cenaría solo sardinas y ensalada.

Y después de la princesa, llegó una de las reinas, la dorada. Dos piezas de aproximadamente mil doscientos gramos para seis personas. También hechas en las brasas bien limpias y servidas enteras con un refrito abundante de ajo. Frescas, salvajes como siempre deberían ser. Puedo dar fe que se dieron buena cuenta de ellas limpiándolas como está mandado de toda la carne cercana a su cabeza, y que tiene un mayor nivel de grasa, lo que aumenta su sabrosura.

Hay veces que no es necesario tomar postre; y ésta era una de ellas. Prefiero quedarme con los regustos salinos. Los toques dulces ya me lo aportan una buena copa.

Se coge de nuevo el barquito y de vuelta a Santander, antes pasamos por el Barrio Pesquero y vigilamos durante un rato como jubilados las obras del Centro Botín en el Puerto de Santander. Atracamos en Puerto Chico y decimos adiós a la noche.

Previous Akelarre - Ejemplo de nueva cocina vasca
Next Ignacio Solana. "Mi cocina es una fusión entre los guisos de mi madre y la cocina moderna"

6 Comments

  1. 29 agosto, 2012
    Responder

    Te falta algo entre, ‘atracamos en Puerto Chico’ y ‘decimos adiós a la noche’.

    No hubo copa por el medio?

    • 29 agosto, 2012
      Responder

      Hay varias formas de decir adiós a la noche, y una es como lo hicimos con una buena copa en esa terraza

  2. Moongoose
    30 agosto, 2012
    Responder

    Como ya te comente, ir a Pedreña es un fijo cada verano, Sardinas, Bonito y lo que se tercie, porque es una de esas cosas que ha de perpetuarse.

    De lo tomado las navajas me pirran, asi tirando a pequeñas y bien limpias, el pulpo por supuesto y la dorada bien hecha, y con el refrito de ajos en laminas, para poder apartarlo.

    • 30 agosto, 2012
      Responder

      Las navajas estaban muy buenas, las sardinas y las doradas echa a las brasas…lo que tu dices Juan son cosas que hay que enseñar y perpetuar.

  3. Jon Ander
    1 septiembre, 2012
    Responder

    Pues anotado queda para una próxima vez.
    Eso si, ya lo siento pero yo lo de montar en barco…… como que no.
    Un saludo.

    • 1 septiembre, 2012
      Responder

      Jon Ander, es un barcuco, no caben más de 7 personas, es para hacer paseos por la bahía de Santander.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *