En febrero de este 2026, José Manuel López y Zoriana Hlovak inauguraron Ca Seko en Denia. El cocinero, nacido en Plasencia, lleva bastantes años por la Marina Alta. Primero trabajando durante cinco años con Quique Dacosta y posteriormente pasó once años en Peix&Brases donde consiguió una estrella Michelin. Después de todo este tiempo, José Manuel abre su propio espacio ofreciendo una cocina de base marinera en la que pone en valor el producto marino de la zona.
El local es estrecho, poco luminoso y algo recargado para sus dimensiones. La bodega es atractiva pero la oferta es muy escasa a la hora de poder solicitar vino por copas. La cocina de Ca Seko mira al mar y sus principales cualidades son su equilibrio y su apuesta por el sabor.
Comenzamos por las finas láminas de ventresca de atún con titaina y jugo de espencat. La titaina es un guiso tradicional valenciano de tomate, pimiento y cebolla, mientras que el espencat es una especie de “escalibada”. Ambos servidos en frío junto con la ventresca de atún y el corazón del túnido rayado para aumentar el sabor. Se añaden para aumentar el sabor tres láminas de atún curado. El plato es armónico entre la frescura del guiso en frío, la grasa de la ventresca y el punto umami proveniente del túnido curado y su corazón rayado.

A continuación, los sepionets con guiso de manitas de cerdo. Un pase que creo que refleja la cocina de López. Equilibrio con la incorporación de las alcachofas para educir contundencia, técnica a través de la textura de las mismas que es elevadamente sedosa y mucho sabor con la personalidad gustativa de los sepionets «sucios» y el guiso de manitas. Un mar y montaña notabilísimo.
El pulpo seco es un emblema de la costa de Denia. Método de conservación ancestral introducido por fenicios y romanos. El secado al sol y la brisa marina permitían preservar este alimento de la época de abundancia a la de escasez. El de Ca Seko se remata asado a la llama y es de textura aldente, con mordida, mucha profundidad de sabor y jugoso. Sobresaliente. Una tradición que no se pierde gracias a la puesta en valor de este plato por diversos restaurantes de la Marina Alta.

Seguiríamos con la tortilla vaga (sin mención alguna) de migas de cangrejo azul, gambas, habas y chopitos. Una de sus características es la diversidad de texturas; melosa y crujiente fundamentalmente. El hilo conductor gustativo es una salsa de crustáceos que aporta equilibrio al conjunto. Un pase pensado para reflejar cierta heterogeneidad de una forma notable.

Se finalizaría con el arroz meloso de totena (pota), gamba y pescado. Muy bien ligado con el grano aldente y suelto, sabroso y con toques ahumados. Quizás el pase menos diferencial en comparación con lo anteriormente degustado.

En Ca Seko, Zoriana Hlovak se encarga de los postres. Nos decidimos por el pastisset cítrico. Una masa de almendra texturizada rellena de una crema de cítricos y acompañada de un helado de naranja, piel de naranja confitada y polvo helado. Contrastes de temperaturas, dulzor y acidez. Un postre completo, diverso y muy técnico que convence.

En definitiva, encontramos en Ca Seko un restaurante de gastronomía dianense y valenciana que tiene como referencia el mar. Cocina con sentido, equilibrada, de notable género que busca contrastes de texturas y armonía entre las diferentes preparaciones. Destacan sus sepionets con guiso de manitas de cerdo y su tortilla vaga de migas de cangrejo azul, gambas y chopitos. Servicio bisoño y algo lento. El restaurante necesita crecer en la gestión de la hospitalidad, en que el cliente se sienta más arropado. En definitiva, en todos esos detalles que se deben desarrollar alrededor de una cocina para que siempre se quiera repetir.
Ca Seko: La Marina Alta en el plato.






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